Indispensables de tu despensa

¿Recuerdas las despensas/bodegas de nuestros abuelos? Era un placer para los sentidos ver las estanterías llenas de tinajas y frascos con conservas de cerdo, tomates embotados, verduras, vinagrillos, melocotón en almíbar, etc.

Los métodos de conservación han sido un gran aliado en la historia de la humanidad, ya que  han permitido alargar el periodo natural de los alimentos.

La conservación impide la putrefacción de los alimentos y que se altere su sabor. Esta técnica, también, es muy valiosa para evitar el desperdicio alimenticio.

Mientras que la tradición de preparar conservas caseras va disminuyendo, aumenta el número de productores que apuestan por seguir elaborando productos con técnicas tradicionales, para que podamos disfrutar de los sabores más auténticos. 

Existen diversas formas de alargar el periodo natural de los alimentos; conservándolos en aceite, en escabeche, en vinagre, en sal, en azúcar, etc.

En aceite

“El aceite no es un conservante en el sentido estricto, sino un aislante del medio exterior, por lo que para una conserva de larga duración debe combinarse con otra técnica, como el salazón, el vinagre, el curado, el calor o el vacío”.

El mejor ejemplo de la alacena aragonesa es la conserva de cerdo, uno de los platos de carne más apreciados. Se compone por trozos de lomo, costilla y longaniza que tras dejarlos orear se fríen y se ponen en conserva en aceite. En la actualidad, la marca de calidad diferenciada del Gobierno de Aragón, “C’alial” garantiza y protege la tradicional forma de elaboración de este producto con los máximos requisitos de calidad.

En escabeche

La conserva en escabeche ha sido un clásico de las cocinas aragonesas por su estrecha relación con la caza. Este adobo es el resultado de cocer aceite, vinagre, verduras y especias, y suele realizarse para pescados, aves y carnes como conejo.

“Los productos escabechados llevan implícito el sabor a tradición y el olor a campo: aceite, romero, tomillo, vino, etc.”.

📝Receta perdiz en escabeche

Conoce a un artesano conservero con “La aventura de los alimentos de Aragón”

En vinagre

Es el método de conservación de los encurtidos. Conocedores de que la acidez es una de las características que más evita el desarrollo de microorganismos en los alimentos, este tipo de conservación se realiza desde tiempos remotos. El ácido más utilizado para realizar conservas es el del vinagre.

Este tipo de conservación casa a la perfección con algunos alimentos de baja acidez como: las aceitunas, los pepinos, los ajos, las zanahorias, las cebollas y algunos tipos de berenjenas.

Los encurtidos son buenos para nuestra flora intestinal, activan el metabolismo y ayudan a la digestión de alimentos.

En sal

Seguro que si pensamos en una conserva en sal de Aragón, rápidamente nos viene a la cabeza uno de los buques insignia de la gran despensa aragonesa, el Jamón D.O.P de Teruel.

La sal es un ancestral conservante de gran importancia, ya que elimina la humedad de los alimentos impidiendo la proliferación de bacterias, refuerza su sabor y mantiene en gran parte las propiedades nutritivas. Suele usarse en productos crudos como carnes y pescados y en ocasiones menos frecuentes en frutas y vegetales. La salazón puede realizarse mediante cristales de sal, o también con salmuera, una solución líquida de sal.

En nuestra comunidad, además de las salazones cárnicas, podemos encontrar derivados de pescado como anchoas, salmueras o boquerones con calidad diferenciada.

En azúcar

El azúcar es un potente conservante, utilizado principalmente con frutas y verduras. Este aditivo evita la oxidación del sabor, reduce la acidez y aumenta el dulzor. Dicho método es usado en confituras, jaleas, mermeladas, etc.

En los últimos años estamos viviendo un gran auge de productores artesanos que se dedican a la elaboración de mermeladas. Una enriquecedora labor que va en línea con la demanda de los consumidores: “buscamos productos hechos a mano, de sabores auténticos y saludables”.

Así pues, podemos encontrar mermeladas de casi cualquier sabor por inverosímil que parezca: mermeladas de borraja, chocolate blanco y avellana, de cacao con chile, de cebolla al vino blanco, etc.

En este apartado no podíamos dejar de nombrar a las queridas y populares frutas de Aragón. Uno de los productos más típicos de nuestra tierra, cuya historia se remonta hasta hace dos mil años.

“En la época romana, la comarca de Calatayud era famosa por la calidad de su fruta y era practicado el método de cocer la fruta fresca en jarabe para conservarla”.

Todos estos productos se encuentran bajo dos de las figuras de calidad del Gobierno de Aragón, Artesanía alimentaria y C’alial.

El jueves 11 de febrero, no te pierdas la jornada informativa: “La aventura de los alimentos nobles y el sello de Artesanía Alimentaria de Aragón”

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